Decisiones, eso es lo que forja nuestro camino, cada pequeña decisión que tomemos, nos cambia la vida y nos lleva a lo que somos.
El dolor, el miedo, a simple vista puede parecer horrible, pero es eso lo que nos forja, el dolor en la mayoría da las ocasiones, nos ayuda a comprender a los demás, pasar por el mismo sufrimiento que otros nos hace ver que no estamos solos, y hace que seamos menos egoistas, hace que nos demos cuenta de que realmente, debamos luchar por proteger a los nuestros y por hacerles saber que estamos hay. En cuanto al miedo, es algo muy complejo, pero que en el fondo, mientras no nos domine, nos ayuda a ser prudentes.
Hoy por ejemplo, cerré los ojos, y me dí cuenta de que no puedo recordar con firmeza como era tu mirada, o tu voz, y sé que nunca lo recordaré, porque aunque la muerte sea otra vida y la vida a veces sea peor que una muerte, todo es algo sin retorno, y cuando el tiempo se lleva a un ser querido no lo devuelve. Todo eso es algo mucho más cercano de lo que parece, por eso aunque la gente se ría de mi, o piense que soy una cursi, me da igual, no pararé de decirle a mi gente lo mucho que los quiero y que los necesito, para que el día que no estén ahí, cerrar los ojos, y, no arrepentirme, saber que realmente ellos me tuvieron, y que no se habrán ido, porque mientras una sola persona te guarde en su memoria, nunca mueres. Mientras una persona te admire, y hable orgullosa de ti, y de haber tenido el privilegio de conocerte, siempre estarás ahí.
Los malos momentos y el sufrimiento son los que nos hacen reflexionar, madurar y ser capaces de ver todo lo que hay a nuestro alrededor; es lo que nos hace en ocasiones cuestionarnos la existencia, realmente tiene un motivo? realmente vivimos por algo?

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