miércoles, 11 de enero de 2012

Corazones rotos.

Me contaste una realidad que se convirtió en una mentira acompañada de corazones rotos. Dos corazones que ya no laten al unísono, una habitación vacía y la respiración acelerada aclamando la ansiedad que provocan las pérdidas. Me hablé a mi misma de la oscuridad que provoca la soledad de no enredarme nunca más entre tus piernas y me di cuenta de cómo de difícil es no romperse cuando hay pérdidas.Mi sangre ya no fluye y ahora tengo hielo en las venas, mi calor viene de caladas a cigarros y de tragos de cualquier copa. Pero nunca de tus brazos. En mi cama sigue sobrando hueco, y yo te sustituyo con una almohada para hacer bulto. Las noches frías y farolas encendidas en calles solitarias. Retumban mis pasos, miro al cielo y ya no veo nuestra estrella. Sufro por dentro e intento no hacer ruido. Hago oídos sordos a palabras con veneno y también a los recuerdos de esas cosas que me decías en llamadas a las 12 de la noche. No quiero resurgir entre las cenizas y supongo que sobreviviré a base de cafeína y nicotina derrumbando paredes en esta habitación en ruinas. No tengo musa y tampoco la busco entre la lluvia de este invierno. Quiero no querer y busco no encontrarte. Sueño despierta porque no puedo dormida. Duermo con pesadillas y con pesadillas me despierto entre sábanas, sudor, y la almohada que te sustituye a mi lado. Pienso en no pensar para poder seguir andando. Vivo entre ruinas pero ya me he dado cuenta de que esto es lo mío, de que yo vivo porque muero y de que algún día moriré porque por eso vivo. 

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