miércoles, 11 de enero de 2012

Ya no pinto nada...!

Pinté sonrisas en carreteras y aceras. Coloreé de grises cielos azules y las nubes de verde. Le di la vuelta a mi mundo, e intenté no pensar demasiado en ti. Pero aún así, te seguí escribiendo. Todas las noches, con lágrimas frías y cafeína en vena. Pero venga. Me dije de seguir. Conté todas las noches perdidas y luego me di cuenta de que seguía perdiendo el tiempo. Perdí la nostalgia en algún rincón, y a mi dignidad también la debí dejar por ahí olvidada. Me deshice de los recuerdos que dañan la mente, y también de la estabilidad mental. Me dejé llevar por la locura. Que se hizo mi mejor amiga porque siempre traía con ella noches de risas. Subí el volúmen de voz y dejé de hacer caso a las voces. Esas que me dejaban por los suelos y me hacían ver que además de la dignidad, también había perdido los sentimientos. Y yo, pasé a ser fría como el hielo. Me iba deshaciendo de todo aquello que tuve, y llegó un momento en el que no tuve nada. Y entonces me sentí ligera. Y eché a volar. Tan alto como pude. Tan alto que me encontré con aquellas nubes que una vez pinté de verde, y aquel cielo que también pinté, pero de gris. Seguí jugando contigo, y quizás conmigo misma también. Me engañé a mi misma, viviendo feliz en mi mentira. Hasta que me choqué con la realidad. Tuve que dar la vuelta, tuve que dejar de volar. Me cortaron las alas y me devolvieron todo aquello de lo que me había deshecho. Y acabé aquí, en esta esquina. En este rincón. Escribiéndote como de costumbre. Emborronando versos con lágrimas y olvidándome de aquellas risas. Pero que ya no recuerdo nuestras miradas cuando se cruzaban. Ni tampoco lo que sentía. Se me olvidó. Se me olvidaron tantas cosas, que tengo miedo. Miedo de volver a fracasar. Fracaso que no quiero. No quiero volver a empezar. No quiero darme cuenta de que ya no tengo más sonrisas que pintar.

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